LA MEDIDA DE LAS COSAS

 

INICIO                         MINIATURAS Y COLOSOS                       DEDO                  MANO                  BRAZO                 CUERPO                   GRANDE                 COLOSAL

 

                                                                                                                                                                                                                                                                                    contacto

 

 

 

OBJETOS DE TAMAÑO DE BRAZO (extractos)

 

Al entrar en el ámbito del brazo humano, encontramos una complejidad mayor que en los anteriores hitos del dedo y la mano ya que esta articulación corporal crea, al moverse,  un espacio significativo a su alrededor.

La investigación de las medidas del espacio del brazo ha encontrado un gran desarrollo en la Ergonomía y la Antropometría, ya que estas disciplinas buscan soluciones funcionales a la relación hombre –máquina. (...)

Los datos que proporcionan son primordiales para la ubicación de controles y pantallas que el ser humano debe percibir y dominar.

La medida concreta del brazo se puede establecer en unas 28”, es decir unos 71 cm. Pero en Ergonomía interesa mucho más establecer la extensión del alcance, es decir, aquella distancia dentro de la cual un ser humano puede acceder de manera cómoda a agarrar, tocar o manipular objetos. (...)

 

 

 

 

TAMAÑO DE BRAZO Y ERGONOMÍA

El brazo, en su movimiento, activa una área del espacio que es privilegiada ya que es aquella zona en que el cuerpo humano contacta con las cosas de su alrededor. Así para la antropometría de oficinas y similares es importante determinar las medidas que han de tener las superficies de trabajo.

 

Las circunferencias descritas por el brazo y sus articulaciones en movimiento definen un esferoide tridimensional en el cual todos los puntos están situados a una distancia relativamente  óptima de manipulación. (...)

A. A. Moles llama caparazones a las capas concéntricas de espacio alrededor del ser humano. Según se incrementa su distancia al centro del individuo, mayor seria su implicación en lo social y colectivo.

 

El caparazón del gesto inmediato  es el espacio contiguo que rodea al propio cuerpo. En esta zona, la percepción cognoscitiva está muy implicada con el cuerpo y es inherente al gesto, es percepción gestual, con una absoluta unión entre cuerpo y movimiento. En este ámbito, los objetos que tenemos a nuestro alrededor están tan interiorizados que no hay ni que mirar para localizarlos y cogerlos. (...)

 

TAMAÑO DE BRAZO Y PERCEPCIÓN

La posición corporal implícita en todas estas situaciones es de quietud relativa. El cuerpo está inmóvil, movemos brazos, manos y dedos y como máximo estiramos ligeramente el cuerpo para alcanzar aquello deseado.

Si estamos en un lugar público, como por ejemplo en una exposición, nos contentaremos con contemplar quietamente lo mostrado, debido a la habitual prohibición de “no tocar”. Si guardamos la separación que nuestra intuición dicta, las piezas, entonces, caen en el radio de acción de nuestra mirada altamente precisa y desarrollada (...)

El conjunto del objeto, con todos sus detalles, se despliega delante de nosotros con solo mover los ojos y podemos abarcarlos sin ningún esfuerzo. Excepto en el caso de un gran desarrollo en horizontal, apenas deberemos mover la cabeza. Esta inmovilidad permite una gran capacidad de concentración que es característica de este tamaño, ya que permite “entrar” en el mundo del objeto, olvidando nuestro cuerpo. (...)

 

mirada desde arriba, casi sin mover la cabeza,

permitiendo una gran concentración

para entrar visualmente en el mundo del objeto

 

TAMAÑO DE BRAZO Y MINIATURAS

Las “casas del alma” es la denominación genérica que se ha dado a unos objetos con apariencia de pequeñas arquitecturas y que se han encontrado en excavaciones de muchas culturas antiguas, como las egipcia, mesopotámica, griega y romana, entre los años 5.500 a.C. y 300 d. C.

Servían de cobijo a las almas en el país de los muertos. Necesitaban una morada estable donde guarecerse y no seguir vagando como almas en pena. Las “casas” se depositaban en los templos o en las tumbas y se modelaban a imagen de las moradas ocupadas en vida. Los espíritus las poblaban y las animaban. Así el alma del difunto se tranquilizaba, gracias a que su esencia se unía de nuevo a un cuerpo sólido.

 

El proceso  mágico de representación y miniaturización permitía que todos los habitantes de Egipto, incluso los más humildes, pudieran proveerse de un buen nivel de vida en la ultratumba. Bastaba conseguir un poco de arcilla y modelar con ella todo aquello que uno quería asegurarse en el Más Allá. (...)

 

La idea de que el equivalente en miniatura de una arquitectura actuaba efectivamente, de manera mágica,  como cobijo del alma del difunto, se extiende de manera muy notable a otros muchos tipos de objetos, dando lugar a una fascinante serie de mundos de tamaño reducido. (...)

 

 

 

TAMAÑO DE BRAZO Y MAQUETA

Hoy en día, una “maqueta” se define como una “representación tridimensional, a escala, de una obra compleja”. Se trata de un tipo de información que se completa con otra más técnica: los planos. Pero la visión espacial que  proporciona la “maqueta” es intuitiva, en tanto que  para entender un plano precisamos conocer su lenguaje específico. La maqueta facilita la aprehensión de lo complejo a los profanos y lo hace de forma amena, lúdica y agradable.

No hay sombra de magia en la anterior definición. ¿La han perdido las maquetas con el paso de los años?

la maqueta proporciona

una visión espacial intuitiva

única y privilegiada;

 vemos la totalidad en una sola ojeada

mejorando la comprensión de lo complejo

 

Para R. Arnheim y para el antropólogo Lévi-Strauss este cambio de escala proporciona un tipo de conocimiento diferente sobre el objeto. En lugar de aprehenderlo empezando por las partes hasta llegar a su globalidad, en el modelo reducido ocurre lo contrario; percibimos inmediatamente su esencia, su forma global.

También nos proporciona el placer del conocimiento íntimo del objeto y, a la vez, el poder que dicho conocimiento nos confiere sobre él. Así el placer provendría, en última instancia, del dominio que podemos ejercer sobre el mismo.

 

la  comprensión instantánea

que nos ofrece la maqueta

proporciona sensación de poder y de placer

 

La diferencia de dimensiones entre objeto y ser humano es de vital importancia para conseguir crear estas estructuras imaginarias. El individuo, desde su estatura, mira hacia abajo, al objeto y lo domina visualmente, en toda su amplitud.

No hay recovecos escondidos que se escapen a esta mirada superior. La sensación de dominio visual viene acompañada habitualmente de una sensación física de dominio material.

 

la mirada desde arriba implica dominio visual

 

J.-F. Pirson hace una clara diferencia entre los conceptos de maqueta y modelo. Así la maqueta mantendría una relación mimética bastante estricta ente la representación y el original, por eso Pirson la considera como cerrada y estática. Por el contrario, el modelo invita al cambio, a la transformación, e incluso los alienta  y por ello es abierto y dinámico. Esta es la misma diferenciación que hacemos habitualmente entre las maquetas de trabajo y las maquetas de presentación. (...)

 

 

TAMAÑO DE BRAZO Y ESCULTURA

Charles Simonds creó una gran cantidad de pequeñas esculturas de entre 40 y 70 cm. Las primeras, realizadas directamente en la calle, estaban incrustadas en algún edificio real, lo que les confiere toda la originalidad y la fuerza que las piezas posteriores, de galería, sólo tienen en parte. Todas ellas están basadas en la miniatura arquitectónica y parecen haber sido construidas por unos diminutos entes que han desparecido, dejando sólo el rastro visible de sus minúsculas moradas y poblados. Sus habitantes, los Little People, serían una civilización nómada de pequeños personajes, hiperactivos y huidizos (...)

 

Las condiciones perceptivas de estas esculturas son las mismas que en las  miniaturas, modelos y maquetas. La actitud corporal es siempre de quietud, en tanto  que la visión domina desde arriba todo lo que se desarrolla ante nosotros. Esto nos permite una actitud de ensimismamiento con el objeto y una sensación de control y dominio sobre lo representado.

Nos proyectamos mentalmente en la pieza y empezamos a imaginar cómo podían haber sido los Little People, qué fue lo que los obligó a marcharse tan súbitamente, cuáles eran sus creencias y rituales, etc.

 

Gaston Bachelard es quien mejor ha descrito estas sensaciones de ensoñación y ensimismamiento en su ya clásico libro “La poética del espacio”. Merece la pena que lo recordemos aquí, junto con una frase que resume todo su pensamiento sobre lo pequeño: La miniatura hace soñar.

 

TAMAÑO DE BRAZO Y DISEÑO INDUSTRIAL

Esta fascinación  por los mundos diminutos no se limita únicamente a los ámbitos artísticos. El diseñador Alessandro Mendini seguramente sintió también esta atracción cuando trabajaba para Alessi, la muy conocida empresa italiana de objetos para el hogar. Partiendo de este estímulo, planteó un encargo a los arquitectos más importantes de principios de la década de los ochenta que les iba a representar un nuevo reto.

En realidad se trataba de una maniobra para mejorar, renovar y hacer más impactante la imagen internacional de esta empresa. Sin embargo proporcionó a aquellos profesionales la oportunidad de diseñar a pequeño tamaño, al tener que crear un juego de café y té que llevaría el significativo nombre de Tea & Coffee Piazza. El encargo entraba dentro del lema general “Paisaje doméstico” de la empresa Alessi.

El diseño presentado por Aldo Rossi nos recuerda la forma de una casita, mientras que otros ejemplos sugieren la imagen de una plaza, de una típica plaza italiana, lugar de reunión y de interacción humana, de la misma manera que el café o el té implican rituales de interacción y de encuentro. (...)

Pero en todos estos objetos de uso cotidiano, la magia de la ensoñación, de dejarnos llevar hacia pequeños mundos, tiene los minutos contados. En cuanto el brazo y la mano lleguen a asir algunas de estas piezas se deshará el encanto. Dejarán de ser columnas o edificios para ser objetos funcionales al servicio del ser humano. (...)

 

El tacto y el contacto con el objeto nos devuelven inmediatamente al mundo de las medidas reales, regresando al arraigo métrico. Tendremos así un objeto que nuestra propia mirada relaciona simultáneamente con la mano y el brazo que lo sostiene: imposible soñar otras escalas.

 

la inhibición del tamaño

que provocan las miniaturas

desaparece al manipular los objetos

y constatar su tamaño real

 en relación a nuestro cuerpo

 

TAMAÑO DE BRAZO Y MOBILIARIO

Cuando los objetos de tamaño de brazo llegan a su límite mayor (recordemos que la medida de alcance se puede establecer entre unos 60 cm como mínimo y unos 84 cm como máximo) ya no precisan de un plano horizontal elevado para ser sustentados pero, en cambio,  empiezan a necesitar el suelo como superficie de apoyo.

Un ejemplo bastante claro de objetos de estas características son las sillas y sillones.

Parece que el origen del prototipo actual de silla no se encuentra en la manera en que se sentaba la gente común, sino en cómo lo hacían los dignatarios cuando ejercían sus menesteres. En la época medieval las sillas eran escasas y existían sobre todo tronos, sitiales y faldistorios que sólo los nobles, dignatarios civiles y eclesiásticos  usaban como asientos de honor.

La jerarquía social se expresaba, pues, en aquella época, a través de la elevación y separación espacial del resto de personas. Cuanto más alto uno se sentaba, más dignidad tenía. Cuanto más aislado se encontraba, de más respeto era merecedor.

Visto así, es lógico que la evolución de la silla tendiera hacía una tipología que se inspirara en los asientos de religiosos y nobles, en cuanto se dieron las condiciones necesarias de seguridad y de tipo de vida más sedentaria. La silla con respaldo será adoptada en occidente como modelo habitual y cotidiano. (...)

 

Es interesante constatar que nuevas variaciones en el tamaño de asiento coincidirán con otros cambios sociales. Cambiando de Edad,  la época hippie y la generación beat fueron un buen ejemplo de ello ya que representaron la revolución social de los años sesenta, en un momento en que los jóvenes apostaban por un nuevo tipo de vida y costumbres. El nomadismo, de un piso compartido a otro, también formaba parte de esta nueva concepción de la vida.

Algunos ejemplos de diseño de muebles explican bien esta búsqueda de lo informal y móvil, como por ejemplo el sillón “Sacco”de los diseñadores italianos Piero Gatti, Cesare Paolini, y Franco Teodoro, creado en un año tan emblemático como 1968. Este “sillón”, básicamente un saco relleno de bolitas de poliuretano,  provocaba e invitaba a un tipo de reposo muy informal, móvil y variable, en la antípoda de la postura formal y única promovida por la sociedad burguesa.